domingo 20 de junio de 2010

Las claves de la inmigración masiva

¿Qué intereses están detrás de las políticas en favor de la inmigración masiva que llevan a cabo nuestros gobernantes?

No es casualidad que los políticos neoliberales que dirigen los gobiernos de toda Europa mantengan una postura unánime impulsando medidas para facilitar la entrada masiva de inmigrantes en nuestra tierra. Detrás de estas acciones, hay todo un cúmulo de intereses.

Entre los más importantes, está el interés económico. Multinacionales y patronal, principales mecenas de los partidos políticos en el poder, han visto en la invasión que padecemos la posibilidad de contar con una mano de obra barata y dócil, que le ha permitido disminuir sueldos, maximizar los beneficios y destruir de un plumazo conquistas sociales alcanzadas tras muchos años de lucha.

Por otra parte, la llegada de 600.000 nuevos consumidores cada año a nuestro país ha supuesto un crecimiento artificial del PIB y la economía. El hecho de tener que presentar méritos cada cuatro años a sus votantes ha llevado a nuestros gobernantes a adoptar políticas desastrosas a largo plazo para nuestra economía. Y es que todo crecimiento económico que no está asentado en bases sólidas (creación de industria, aumento de la competitividad y productividad, etc.) no supone más que pan para hoy y hambre para mañana. Fue Aznar quien puso de moda este proceder y ZP lo llevó hasta sus extremos. Ahora, inmersos en una crisis económica sin precedentes, pagamos las consecuencias. De aquellos barros, estos lodos.

Pero detrás de todos sus actos hay un fuerte interés ideológico que es importante mencionar.

Tras la II Guerra Mundial las teorías de la neo-marxista Escuela de Frankfurt adquirieron una enorme relevancia, nutriendo a los ideólogos de los partidos políticos de corte liberal, socialdemócrata o marxista.

La escuela de Frankfurt analizó los motivos por los cuales el socialismo de la Unión Soviética no se había expandido a Europa occidental, concluyendo que la vinculación de las clases trabajadores a su país, su cultura y su identidad supuso un obstáculo difícil de vencer.

La deducción inmediata de ese planteamiento es la necesidad de suprimir costumbres y culturas que diferencian a los trabajadores, para allanar el camino al desarrollo del socialismo. Los obreros no tienen patria, que diría Marx.

La inmigración masiva ha proporcionado a nuestros políticos el arma perfecta para destruir la cohesión y la identidad del país, el paso más importante para implantar de manera definitiva una dictadura ideológica por encima de cualquier frontera.

Como consecuencia de ello, cobra especial atención como una de las claves de este fenómeno la importancia del interés político.

Y es que el brutal aumento demográfico provocado por la inmigración tiene consecuencias desastrosas para el país de acogida. Y cada vez somos más los ciudadanos que pensamos que la manera actual de gestionar la inmigración esta trayendo una enorme diversidad de problemas, que van desde un aumento de la inseguridad hasta la destrucción de nuestra identidad, pasando por la falta de recursos sociales y sanitarios para nuestros compatriotas, la falta de trabajo y calidad del mismo o el choque cultural con el islamismo y la amenaza terrorista que supone, entre muchos otros motivos.

Y la posición de nuestros regidores pasa factura al electorado autóctono, que desvía su voto de los partidos tradicionales y mayoritarios a partidos y plataformas identitarias con un claro mensaje contrario a la inmigración masiva, que empiezan a hacerse un hueco en las instituciones y no pueden ser silenciados. Esto convierte la situación política actual en un tira y afloja entre las formaciones contrarias a la inmigración y los partidos tradicionales, que recurren al voto inmigrante como una ayuda fundamental para garantizar su posición de fuerza y permitir que sus planes de destrucción de las naciones salgan adelante. Impedirlo se convierte en un deber.

Artículo publicado en el diario digital Minuto Digital

http://www.minutodigital.com/noticias/2010/06/20/emilio-martinez-paneda-las-claves-de-la-inmigracion-masiva/

martes 2 de febrero de 2010

El sentido común vence a la criminalización


Hace tiempo que sabemos que no vivimos en una democracia. Si, todos hemos oído hasta la saciedad la exaltación de la libertad y el librepensamiento en boca de nuestros gobernantes pero, detrás de las buenas palabras, se esconden infinitud de malas artes para quien no está de su lado. La libertad solo existe para quien sigue el camino marcado.

No son estúpidos, ellos no se manchan las manos, son sus lacayos quienes llevan a cabo la ruin y miserable labor de atacar a sus enemigos. Y es una lucha sin piedad, que están dispuestos a llevar hasta las últimas consecuencias, sin importarle la legalidad de sus medios o la honradez de sus actos. El rodillo del sistema ya ha empezado a girar y no parará hasta aplastar al último de sus oponentes.



La última de sus tretas llevada a cabo en Asturias es la criminalización de sus dirigentes. Es una medida efectiva, a corto y largo plazo. En primer lugar, pretende desgastar y apartar del funcionamiento a los líderes del movimiento opositor. Si nadie organiza la protesta, la protesta desaparece. Y si esto no fuera suficiente, es una cura en salud para cuando alcancen cotas más altas. El desprestigio les acompañará siempre. No hace falta entrar a debatir sus propuestas, su imagen ya está manchada y a eso se aferrarán. Generalmente vencen, no siempre es así.


Corre el año 2007 y Democracia Nacional se presenta por primera vez a unas elecciones autonómicas y municipales en nuestra región. Para los partidos minoritarios, todo son trabas. Aprovechándose del mayor desinterés de las mujeres en la política entra en vigor la ley de paridad que obliga a presentar casi el mismo número de mujeres como de hombres. Numerosas simpatizantes se ofrecen para aparecer en las listas y el escollo queda vencido.


Una vez transcurridas las elecciones llega a nuestras manos la notificación de una denuncia. Una joven que se presentó en las últimas posiciones de la candidatura, ante las presiones familiares, ha negado su vinculación con DN. Sus familiares deciden acudir al juzgado.


Hechos similares ocurren en todos los procesos electorales. La mayoría se deben a la presión ejercida por el entorno de candidatos jóvenes de partidos minoritarios, cuya imagen ha sido desprestigiada por la prensa. No siempre es así. A veces es el PPSOE quien recurre a estafas cuando le hace falta (ver noticia).


Este tipo de denuncias nunca llega a juicio, siempre se archivan. Quien se arrepiente a posteriori presionado por su entorno sabe que más tarde o más temprano la verdad saldrá a la luz y quien ha cometido una estafa a gran escala ha tomado previamente todas las precauciones posibles para no dejar huellas por el camino. Es el propio fiscal quien decide no seguir con el caso, sabiendo que no llega a ningún puerto. Pero la historia cambia si te llamas Democracia Nacional, entonces el fiscal se juega todas sus cartas con tal intención de arañar todo lo posible. Siempre puedes encontrarte un juez con una visión subjetiva que por su posición política les condene sin motivo y, sino cae esa breva, siempre tendrán que hacer frente a importantes gastos en abogados y cuantiosas molestias. El caso es hacer daño.


Pero lo que los fiscales no cuentan es que no todo el mundo está corrompido por su odio y aún quedan jueces ecuánimes y con sentido común en nuestra tierra. Y la verdad ha terminado imponiéndose.


Los medios atacaron como buitres en cuanto vieron la oportunidad, ningún periódico o agencia de noticias se perdió la juerga. Tampoco ninguno se molestó en consultar la opinión del partido o la versión de las dos partes implicadas. Se limitaron a hacer de altavoz de la acusación.


Pero el tiempo nos ha dado la razón y la sentencia está a la luz del público. Por obligación jurídica todos han tenido que rectificar, desde La Nueva España hasta Europa Press, pasando por El Comercio o La Voz de Asturias. Nuestros enemigos anunciaron con bombo y platillo la celebración del juicio pero intentan silenciar la sentencia absolutoria. Es nuestra labor la de dar a conocer el final de la noticia a nuestros ciudadanos. Ahora jugamos nosotros.


Su sistema ha embestido de nuevo pero, una vez más, hemos sabido torearlo. Y así seguiremos, porque nuestra voz es como el viento que a veces se transforma en huracán: libre.






jueves 24 de diciembre de 2009

Los inmigrantes como fuerza de choque en Cataluña

Las recientes consultas secesionistas han sacado a la luz lo que ya era un secreto a voces: el uso de los inmigrantes como fuerza de choque por parte de los partidos políticos de izquierdas e independentistas.


Conscientes de ello, las plataformas que han asumido la organización principal de las consultas, Osona Decideix y Decidim.cat, han permitido el voto a todos los inmigrantes residentes en Cataluña, sin tener en cuenta si poseen la nacionalidad española, la posible existencia de un acuerdo de reciprocidad con sus países de origen o su situación legal.


Esto ha provocado que de las 700.000 personas convocadas a votar el primer día acerca de la independencia de Cataluña, casi 150.000 sean inmigrantes.


Todos los medios de comunicación han coincidido en destacar la fuerte afluencia de inmigrantes a las urnas hasta el punto de afirmar que entre los inmigrantes residentes en Cataluña existe un porcentaje mayor de partidarios de la independencia que entre los propios catalanes. Y es que no han sido pocos los esfuerzos de los partidos políticos independentistas para utilizar a los inmigrantes como punta de lanza en su cruzada de odio anti-español. Así, Ángel Colom, responsable del área de inmigración de CDC ha afirmado en una rueda de prensa en Vic, que su partido ha convocado “muchas reuniones para explicar a los inmigrantes qué es la independencia de Catalunya” cerciorando a posteriori que “muchos recién llegados han votado sí”.


Por todo ello, no debería sorprendernos el hecho de que las asociaciones de inmigrantes que se han adherido a la consulta secesionista se cuenten por decenas. Y es que no sólo han querido ser partícipes del festival separatista, sino que han querido hacerlo en primera línea y poniendo todos los medios a su alcance.


Sin embargo, obviando la irracionalidad de que inmigrantes recién llegados de todas partes del mundo puedan decidir sobre la posible ruptura de España y la mayoría de los españoles no, este hecho es mucho más preocupante y complejo de lo que parece a simple vista.


Es importante destacar que la gran mayoría de los inmigrantes residentes en Cataluña profesan el Islam e, independientemente del voto folclórico de algunos o de las falsas promesas de los partidos independentistas, ninguna consulta tendría éxito si no cuenta con el apoyo de las autoridades islámicas de la región. Si éstas no se han mostrado en contra y puntualmente han decidido mostrar su apoyo a la misma es porque son conscientes de que una nación dividida, es una nación débil. No olvidemos que en las más de dos centenares de mezquitas operativas en Cataluña se hacen continuos llamamientos a la yihad contra el infiel y a la recuperación de Al-Andalus, el paraíso perdido para los musulmanes. No buscan una Cataluña independiente, buscan el camino más corto para una Cataluña islámica. Una vez más, a la izquierda antiespañola le sale el tiro por la culata.


EL TIRO POR LA CULATA

No es la primera vez que el uso de los inmigrantes como perros de presa se vuelve contra los intereses de sus amos.

Ya en los tiempos de Jordi Pujol al frente de la Generalitat Catalana, ante la entrada masiva de inmigrantes en toda España, mayoritariamente latinoamericanos, se decidió que era conveniente impulsar la llegada de inmigrantes del norte de África a las tierras catalanas aunque el distanciamiento cultural fuera aún más profundo. Esta decisión estaba fundamentada en el absurdo de que los inmigrantes latinoamericanos ya conocían el idioma castellano y por tanto, no aprenderían catalán. Sin embargo, la inmigración magrebí estaba destinada a hablar exclusivamente en catalán.

Mayoritariamente, nada de esto sucedió. La inmigración musulmana colapsó barrios y municipios por toda Cataluña y creó sus propias emisoras de radio y publicaciones en árabe.

Pero los medios de comunicación en el idioma arábigo no es la única novedad que los catalanes deben agradecer a tan brillantes decisiones. Altísimos índices de inseguridad, creación de guetos donde los españoles tienen prohibida la entrada, decenas de detenciones de islamistas dispuestos a cometer atentados inminentemente, tribunales islámicos desarticulados y una brutal situación de conflicto con la sociedad en general. Alguien debería de advertir a la carroña independentista de que los experimentos electoralistas, la próxima vez, con gaseosa.

Y los propios ciudadanos de Cataluña ya han comenzado a hacerlo, así ha habido un trasvase de votos de esas fuerzas nacionalistas hacia plataformas cívicas que poseen un mensaje, casi exclusivamente, contrario a la inmigración masiva. Una vez más, el tiro les sale por la culata.

Estos hechos coinciden con el preocupante dato de que más de dos millones de inmigrantes tendrán derecho a voto en las próximas elecciones municipales. Si a ello le sumamos la creación del primer partido islamista en España, el cóctel está servido. El lobo comienza a enseñar las orejas.

Una vez más, a los de arriba, las cuentas les salen mal. Que el voto de los inmigrantes pase de engrosar la saca de los partidos de izquierdas a partidos islamistas o en defensa de los propios inmigrantes es solo cuestión de tiempo. Y puesto que nadie parece poner freno a esta espiral de locura, hay motivos para alarmarse. El futuro de España parece ligado a la media luna islámica, pero aún estamos a tiempo de cambiar la historia. No perdamos el tiempo.


Este artículo ha sido publicado por el autor del blog en el diario digital políticamente incorrecto Minuto Digital

http://www.minutodigital.com/actualidad2/2009/12/24/emilio-martinez-paneda-los-inmigrantes-como-fuerza-de-choque-en-cataluna/

martes 3 de noviembre de 2009

Corrupción

El caso Gürtel pega con fuerza. Cada día hay un nuevo implicado, un nuevo choriceo que sale a la luz. No está solo, a rueda viene la Operación Pretoria en Santa Coloma. En el primero se desmonta toda una red de corrupción en el seno del PP, el segundo saca a la luz los trapicheos del PSOE catalán. Los mismos perros con distintos collares.


Ningún político profesional está a salvo de esta lacra que, lejos de remitir, cada día va a más. La punta del iceberg está empezando a vislumbrarse pero lo peor está por llegar. La pregunta que debemos hacernos es, ¿cómo hemos podido llegar a esta situación?




Sin duda la pérdida de valores de la que hace gala esta sociedad ha influido de forma determinante, pero no es el único factor a considerar.


Desideologizados, los políticos que dirigen nuestras vidas miran más por su beneficio personal que por el de unas ideas que desconocen. Alberto Mortera, en su día concejal socialista en el Ayuntamiento de Oviedo, y ahora en las filas del Partido Popular, afirmó sin ruborizarse lo más mínimo que las ideologías han desaparecido, carecen de importancia. Si las ideas han sido enterradas, ¿qué nos queda? Nada más que el sucio y rastrero interés.


La duda que rodea al ciudadano de a pie es evidente, ¿por qué PPSOE si y DN no? ¿Qué motivos tengo para no pensar que todas las personas que llegan al poder acaban corroídas por la corrupción?


Una exposición sobre la sinceridad y honradez de nuestros planteamientos en búsqueda del bien común no estaría de más, pero no sería un elemento objetivo para justificarnos.


La explicación más sencilla viene a raíz de la comparativa entre el beneficio obtenido y el riesgo vivido.


Los militantes y dirigentes de Democracia Nacional sacrifican todo cuanto tienen, sus vidas, por cambiar el destino de su pueblo. Y nadie cambia su vida por cuatro perronas, ni por cuatrocientas.


Siendo justos, esa misma situación ha podido darse en la primera hornada de políticos de la transición, sería faltar a la verdad no reconocer que muchos militantes del PSOE o del PCE que habían sacrificado su libertad por un cambio ideológico, eran honrados hasta la médula. Y en base a esta explicación se puede entender porque los casos de corrupción en el PPSOE son mucho más escasos en zonas conflictivas como el País Vasco. Por supuesto, también abundaban los oportunistas, en un momento histórico donde los cambios que estaban por llegar eran más que predecibles.


Pero no quedan más que residuos de aquella época y esa pequeña y vieja hornada de luchadores políticos ha sido sustituidos por las Bibiana Aido y Leire Pajín de turno. Incompetentes sin ningún tipo de formación personal o académica, que de no ser por el terreno de la política engrosarían las filas del paro. ¿Riesgo? Cero. ¿Beneficio? El máximo. La política ha dejado de ser un campo poblado por personas honradas que sacrificaban su bienestar en busca del bien de su comunidad, estos han sido sustituidos por un atajo de buitres carroñeros que han encontrado en la política una profesión muy atractiva, donde solo prima el egoísmo y el interés personal.


Como siempre, en el resto de Europa está el ejemplo. No se conocen casos de corrupción en ningún concejal nacionalista en lo ancho y alto de nuestra vieja Europa. Y la presencia de las fuerzas políticas identitarias en las instituciones municipales se vuelve cada vez más fuerte en la gran mayoría de países de Occidente.


Hace falta un cambio, un aliento en su nuca. Si ese cambio no aparece, el pueblo español está condenado a ver estos sucesos repetirse con cada vez más frecuencia. Y yo lo siento por los buitres que se han acomodado en el poder, pero España no está en venta.

sábado 12 de septiembre de 2009

Escudos de reputación

El siglo XXI ha traído consigo el auge de un nuevo movimiento político. Etiquetados como populistas, decenas de partidos políticos que hacen de la lucha contra la inmigración masiva su caballo de batalla cogen cada día más protagonismo y comienzan a ocupar los asientos de los parlamentos de toda Europa.



Los analistas políticos no pueden permanecer indiferentes ante dicho fenómeno y la profesora noruega de Ciencias Políticas posicionada ideológicamente próxima al liberalismo, Elisabeth Ivarsflaten, ha realizado un interesante estudio al respecto.



El estudio pretende dar respuesta a una pregunta habitual en todos los nacionalistas españoles. ¿Por qué existen partidos identitarios que han alcanzado elevadas cotas de poder y sin embargo otros que no han conseguido abandonar la marginalidad?


El estudio que tiene por nombre Escudos de reputación: porque la mayoría de los partidos anti-inmigración no han triunfado en Europa 1980-2005 basa sus conclusiones en el análisis de 41 partidos políticos europeos del área identitaria, de los cuales sólo 7 han alcanzado un éxito notable hasta la fecha.




Es un hecho comunmente aceptado que décadas de gobiernos liberales han traido consigo una sensibilización especial (o quizás deberíamos de llamarlo mejor lavado de cerebro) al respecto de los temas que tienen que ver con raza e inmigración, creado una fuerte corriente de opinión contraria al racismo en los países occidentales.



La mezcla de persecución legal e intimidación social ha provocado que en multitud de países multiétnicos sea muy complicado que partidos políticos con un mensaje contrario a la multiculturalidad puedan movilizar al electorado. Sin embargo, en condiciones aparentemente similares, partidos como el Vlaams Belang flamenco o el FPÖ austriaco han obtenido importantes éxitos electorales. ¿Cómo es posible? ¿Qué explicación existe para que en la zona flamenca de Bélgica haya triunfado ampliamente un partido identitario como el Vlaams Belang mientras que en la zona valona el Frente Nacional no haya conseguido abandonar la marginalidad?




La respuesta, de acuerdo al estudio de Ivarsflaten, reside en el fenómeno de los escudos de reputación. Los partidos que han obtenido un éxito notable poseen un escudo de reputación, mientras que los que no lo han hecho no.



Esta teoría se basa en el aspecto de que los principios anti-racistas han sido inculcados de manera tan fuerte en la población europea que un partido político que únicamente es conocido por su mensaje anti-inmigración es fácilmente etiquetable e igualmente es improbable que obtenga un éxito electoral.


Los partidos políticos que han conseguido despegar son partidos que han sido identificados en un primer momento por el electorado con otra idea-fuerza y que posteriormente han adoptado posturas contrarias a la inmigración masiva.

Tan sólo el Frente Nacional francés de Le Pen ha conseguido un éxito notable en base únicamente a su posicionamiento contrario a la inmigración masiva. Esta circunstancia tiene su explicación en el descontrol caótico y absoluto sucedido en la regulación de la inmigración que ha caracterizado a Francia durante las últimas décadas.



Por contra, el resto de partidos políticos identitarios que han conseguido triunfar en Europa se caracterizan por haberse dado a conocer al electorado por sus posiciones en torno a otra temática. Así, tanto el partido del pueblo danés, como el FPÖ austríaco o el partido del progreso noruego, se han dado a conocer, inicialmente, por sus reivindicaciones contrarias a los fuertes impuestos a los que es sometida la población de sus respectivos países. En una situación similar se encuentra el partido del pueblo suizo, conocido por su defensa de la agricultura y el mundo agrario. Y finalmente, la Lega Nord y el Vlaams Belang flamenco cierran el minoritario grupo de partidos que han abandonado la marginalidad, conocidos por sus posturas regionalistas y separatistas.
La etiqueta de racistas persigue a todos aquellos partidos que no poseen un escudo reputacional. Y no es una etiqueta fácil de eliminar. Es significativo mencionar los enormes esfuerzos que ha llevado a cabo el FN francés en ese aspecto, presentando multitud de candidatos no-blancos e incluyéndolos en su propaganda.





La continua maquinaria propagandística liberal ha hecho prácticamente inevitable que la mayoría de la población asocie posturas anti-inmigración con el racismo. Esto supone un gran obstáculo para aquellos partidos identitarios que, lejos de apoyar posturas racistas, se oponen a la inmigración masiva por cuestiones socio-económicas y culturales. La pregunta es clara, ¿cómo quitarnos esa losa de encima?


Si observamos el caso español, Democracia Nacional no ha escatimado esfuerzos en dejar claro que su oposición a la inmigración masiva no está basada en posturas racistas. Se cuentan por centenares las veces en que los dirigentes de DN han insistido en este aspecto en prensa y televisión. Nuestra propaganda online o impresa no sólo no se ha quedado atrás en este aspecto sino que ha denunciado en repetidas ocasiones el único racismo presente en España: el racismo anti-español que llevan a cabo las autoridades.

En vista de lo expuesto, está claro que ésto no es suficiente para frenar la corriente de opinión creada por los mass media. Es dificil averiguar cuanto aumenta o disminuye el porcentaje de éxito de un partido político identitario en función de la presencia o no de un escudo reputacional. Pero no es discutible que posee una influencia importante. Y no nos sobran las armas en esta guerra.

Sin embargo, crear un escudo de reputación no es nada fácil. No basta con eleguir una de las múltiples propuestas del partido y potenciar su difusión.

En primer lugar, porque la evidencia demuestra que ningún partido político, ni siquiera los mayoritarios, logran introducir en el subconsciente de la población más de dos o tres ideas-fuerza. Quien mucho abarca, poco aprieta.



Y en segundo lugar, porque sin la ayuda de los medios de comunicación es completamente imposible. Si la capacidad propagandística de nuestro partido fuera lo suficientemente grande como para contrarrestar la corriente de opinión de los mass-media, no sería necesario crear ningún escudo de reputación, pues ésta estaría más que cuidada. Y por todos es sabido que los medios de comunicación sólo otorgan cierto margen a nuestras posiciones anti-inmigración, por lo innovadoras y llamativas que son y la polémica que generan. Ningún medio de comunicación identificaría a DN como un partido preocupado por la justicia social o como alternativa a la crisis económica, por poner dos ejemplos cualesquiera.

Llegados a este punto, ¿qué camino debemos seguir? La situación en la que estamos nos obliga a adoptar una estrategia encaminada en dos direcciones:



La primera. Es vital seguir machacando de forma continuada en la denuncia del racismo anti-español. La percepción que los ciudadanos tienen que tener de Democracia Nacional es la de un partido político que se pone del lado de la población autóctona contra la injusticia que supone sufrir el racismo en su propia tierra. No discrimina a los que vienen de fuera, defiende a los que están dentro.



La segunda. El único escudo que puede proteger la reputación de Democracia Nacional reside en la labor local/municipal. Una buena gestión de los municipios es sin duda la herramienta clave para quitarnos de encima la falsa etiqueta de racistas.



La clave consiste en hacer ver a nuestros vecinos, ya sea desde las instituciones locales o desde fuera de las mismas, que estamos interesados en mejorar las condiciones de vida de los que nos rodean. Nuestra labor se desarrolla mano a mano con los vecinos, denunciando sus problemas cotidianos y ofreciendo soluciones a los mismos.



En todos los municipios existen multitud de problemas que se pueden arreglar con un poco de esfuerzo y dedicación por parte de las instituciones, si por la dejadez de los políticos en el poder esos problemas permanecen sin arreglo, debemos de ser nosotros los que tomemos la iniciativa. ¿Con qué credibilidad esos políticos van a descalificarnos delante de uno de esos vecinos a los que han dejado tirados y nosotros hemos ayudado?



Sólo hace falta un poco de sacrificio por nuestra parte. La sensación que cundirá entre nuestros vecinos es que nuestras posturas políticas no están basadas en nuestros intereses sino en la búsqueda del bien común. Una búsqueda del bien común que choca directamente con la absurda teoría de que nos mueven intereses racistas, una búsqueda del bien común que ha sido demostrada con hechos, no con palabras. Partidos como el British National Party han actuado de esta manera y en base a un trabajo continuo han obtenido resultados brillantes. El último de ellos, la entrada de dos de sus miembros en el Parlamento Europeo.



Es un camino duro, desde luego. Hay que trabajar uno a uno cada municipio, y España tiene más de 8000. Pero nunca debemos desestimar la fuerza del boca a boca, si el ejemplo cunde, se propagará con más facilidad de la que el fuego lo hace por la gasolina.



Se acercan épocas difíciles donde nuestros convecinos tendrán muchos problemas a los que hacer frente. Si estamos ahí para ayudarlos, si actuamos con hechos en lugar de con palabras, habremos creado un escudo capaz de repeler cualquier acusación. Manos a la obra.

jueves 20 de agosto de 2009

Sábado 22: parrillada nacionalista en Oviedo

Año 2009 d.C. Todo el mundo aprovecha la estación veraniega para descansar y relajarse. ¿Todo el mundo? No, un grupo de irreductibles resiste, invicto siempre, al invasor.

Como si el inicio de un comic de Asterix se tratara, los jóvenes de Democracia Nacional en Asturias aprovechan esta época de ocio para reunirse con sus compañeros, disfrutar de buena música y establecer los objetivos para el próximo curso político. Porque no hay tiempo para descansar y no tenemos nada que celebrar. Una jornada más de lucha al lado de la mejor compañía.

Diversión y compromiso. ¿Qué más se puede pedir? Allí nos vemos.






viernes 10 de julio de 2009

Mierda de país

Son las 6 y media de la tarde en Sitges. Joel Rodríguez, un conocido joven de la localidad pasea con su novia por la céntrica calle del Pecado, abarrotada hasta los topes.

Entre los que pasean por la calle se encuentra un grupo de latinoamericanos, su estética les delata, pertenecen a los Latin King. Llevan buscando bronca desde que llegaron a Sitges a las 5 de la tarde. Joel y su novia pasan abrazados a su lado y suena un piropo obsceno. Joel sabe quienes son, con el consentimiento de la Generalitat, los Latin Kings han sido legalizados como asociación cultural, pero la realidad es bien distinta, la delincuencia es su modus vivendi. Consciente de su fama, rehuye la confrontación. Pero ellos no opinan lo mismo, buscan una presa y vuelven a la carga. Joel les reprende. Es suficiente. Un puñal entra en el cuerpo de Joel.


Joel se desploma en la acera, sus agresores huyen. Los transeuntes acuden al socorro de Joel. Los Mossos de Esquadra, como siempre, llegan tarde. Más de lo mismo con los servicios sanitarios. Los intentos por reanimarlo son en vano, el puñal ha sido clavado con saña. Joel fallece rodeado por un charco de sangre, en la calle más concurrida de su ciudad natal, en presencia de su novia y con tan solo 20 años.

La noticia corre como la pólvora entre la población y Sitges estalla. Las bandas de latinoamericanos llevan tiempo amedrentando a los jóvense de la localidad y la gota ha colmado el vaso. Al poco tiempo, centenares de jóvenes buscan a los agresores. Corre el rumor de que se encuentran en la estación de tren, pero allí solo están las fuerzas del orden, que no dudan en golpear a los amigos de Joel. Ahora si actúan, cuando se trata de defender a los delincuentes y machacar al ciudadano honrado. Mucha rabia contenida.
Las decisiones son rápidas, en caliente. Se convoca una manifestación y se diseña un cartel para la ocasión basado en el que el partido político Democracia Nacional empleó en Villaverde cuando el joven Manu murió asesinado a manos de una banda latinoamericana. Los verdugos no cambian, la chusma ya se ha establecido en España.

La prensa calla, ha muerto un español, no interesa. Los pocos medios que se hacen eco de la noticia, mienten. Afirman que entre los agresores solo hay un extranjero y obvian el hecho de que el resto son latinoamericanos a los que el PPSOE ha regalado la nacionalidad.

Engañaran al resto de España, pero a Sitges no. Centenares de vecinos acuden a la manifestación. Piden la expulsión de los delincuentes extranjeros, quieren seguridad, quieren vivir en paz. No cabe un cartel más en Sitges.
Ahora la prensa si se hace eco. Pero la noticia no es la muerte de Joel, sino la supuesta protesta "racista" de los vecinos. Los perros hacen la labor que ordena su amo. Políticos y ONG´s no tardan en condenar la manifestación. Ninguno de ellos condenó el asesinato. No lo olvidaremos.

La política suicida migratoria que ha llevado a cabo el PPSOE se cobra otra víctima más. Descansa en paz Joel. Mierda de país.